Pre-Asamblea de hombres: un evento emocionante e inspiradorLa pre-asamblea de hombres fue un evento emocionante e inspirador para mi, como hombre que viene de una sociedad patriarcal, con normas y regulaciones rígidas que gobiernan las relaciones entre hombres y mujeres. Fue un momento desafiante para muchos de nosotros; un tiempo para la introspección y el autoanálisis sobre cómo esto forma el estereotipo social de los roles de hombres y mujeres. Esto me dio un momento para reflexionar y pensar críticamente sobre cual ha sido mi rol en el movimiento, tanto para promover como para desvalorar el rol de la mujer. La pre-asamblea de hombres se inició con un estudio bíblico que fue dirigido por Dan de Méjico, quien facilitó la reflexión sobre un texto bíblico en el cual se habla de una mujer adúltera. Esto me ayudó a ver el modelo de Jesús en la promoción de una masculinidad compasiva, opuesta a la que ha sido desarrollada y perpetuada por la sociedad, la cual es dominada por hombres. La reacción de Jesucristo es muy interesante, porque en vez de juzgar la mujer, le dice a aquellos/as que no han pecado que tiren la primer piedra. Todos son desafiados y salen caminando avergonzados. También escuché historias interesantes de cuatro jóvenes de diferentes partes del mundo sobre como se expresa la masculinidad en sus culturas y sobre las expectativas y roles sociales de los hombres en la sociedad. La contextualización del tema de género me ayudó mucho a concretizar mi propia experiencia y vincularla a otras culturas aparte de la mía. La diferencias en todas estas experiencias eran mínimas y ahí fue cuando me di cuenta que los problemas que una mujer enfrenta en una villa en Kenya, son similares a los de Fiji, Fiji, Timor Este, Brasil y Nueva York. Tuval Dinner lo llevó a algo más pragmático al compartir sus experiencias con el Grupo de la Cinta Blanca, para el cual trabaja. Este grupo lucha por la no-violencia contra la mujer y ayuda a difundir el mensaje de diálogo, respeto y equidad entre hombres y mujeres. También nos desafió a ser canal de una manifestación de una nueva masculinidad donde hay mutua confianza, respeto y equidad entre hombres y mujeres. Su desafío nos llevó a un debate contínuo sobre el área de la masculinidad y el poder. Espero que con este desafío hayamos abierto nuevas fronteras para nutrir una cultura de promoción de la mujer en todas las esferas de la vida que tienen ciclos políticos, económicos y religiosos. Empecemos con FUMEC por promover a la mujer, especialmente en nuestros MECs, porque en la lucha contra la violencia hacia la mujer no perdemos nada sino las cadenas de culturas dogmáticas de esclavitud femenina.
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